Un coxis roto y Revolutionary Road

Domingo 5 de junio, día de aniversario de bodas:

El fin de semana se presentaba fantabuloso, dejamos al niño con los abuelos para poder disfrutar sin horarios de nuestro cumplebodas (bieeeen). Sábado estupendo, fuimos a un spa, a cenar y dormimos como troncos. Domingo… ay ese domingo… Al poco de levantarnos caigo de culo, rompiéndome como bien dice el titulo el coxis. Eso es, feliz aniversario de bodas cariño.

Sin embargo no escribo para hablaros de mi culo roto, si no de lo que vino después. A consecuencia de no poder hacer NADA, tuve unos cuantos momentos para ver alguna que otra película y ahí es donde entra en escena Revolutionary Road.

Para aquellos que no hayan visto la película (cosa que recomiendo que hagáis)  la historia muestra como renunciamos a nuestros sueños cuando nos acomodamos.

Y es que realmente a medida que pasa el tiempo solemos olvidar aquello que hacía mover nuestro mundo. Empezamos nuestra vida adulta con unas expectativas de futuro; algunos quieren recorrer el mundo, otros montar su propio imperio, hay quien quiere emigrar o comprarse una casa o lo que sea. Cuando salimos del cascarón para empezar a volar con nuestras propias alas no tenemos un límite, pero con el paso del tiempo y sin quererlo, nosotros mismos nos lo fijamos.

Encontramos una estabilidad cerca de alguien o de algo y descubrimos que tener un sueldo fijo ayuda muchísimo, que tener a esa pareja de la que estás enamorado y verla todos los días al llegar a casa es algo increíble. Puede que  tengas una hipoteca/alquiler que pagar o además hayas tenido niños. Todo esto es normal, nuestras vidas van cogiendo un rumbo u otro y eso no es malo. El problema llega cuando echas la vista atrás y te das cuenta que has ido aplazando tantas veces tus planes que, para algunas cosas, ya no hay vuelta atrás.

No nos engañemos, realizar ciertos sueños cuando se tiene trabajo, familia e hipoteca/alquiler no es fácil, pero tampoco imposible. En muchos casos todos los “peros” que podamos encontrar para no hacer algo no son más que una excusa. Nuestro peor enemigo a la hora de alcanzar ciertos objetivos somos nosotros mismos, y es que siempre vamos cogidos de la mano del miedo. ¿Y si pasa esto? ¿Y si pasa lo otro? Pase lo que pase, te levantas y sigues adelante. ¿No te llena tu trabajo? Pues cambia, y si no puedes ahora ves preparándote para cuando llegue el día, porque si lo deseas y lo buscas seguro que llega, pero tienes que quererlo.

No me malinterpretéis, no hablo de dejarlo todo y vivir la vida loca (o sí, cada uno que haga lo que quiera), sino de dejar un poco de lado los “peros”, los miedos, los “ya lo haré” y nos arriesguemos. Tenemos muy poco que perder en comparación a lo que es vivir una vida de conformismo.

Feliz lunes 🙂

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9 comentarios en “Un coxis roto y Revolutionary Road

  1. Es verdad…¡muy a menudo “nos olvidamos de aquello que hacía mover nuestro mundo”! Es importante (más que eso, es vital) rescatar nuestros sueños y hacer algo para realizarlos. ¡Una gran entrada, amiga! Nos seguimos! 🐾

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