Jueves 16 de Julio de 2015

“Eres demasiado sensible”, “te afectan demasiado las cosas” o “tienes que tomártelo de otra manera”  nos dicen. ¡Oh! Gracias a Dios que me lo has dicho, no se que hubiera sido de mi si no me llegas a avisar ¬¬… Eso es lo que pensamos algunos cuando nos saltan con esos clichés. ¿Acaso piensan que somos idiotas? ¿Qué estamos tristes o enfadados porque si? ¿Porque nos gusta sufrir? ¡No! ¡Por supuesto que no!

Las personas que somos altamente sensibles tenemos la capacidad de vivir las cosas con más intensidad. Como diría Melinda Gordon de Entre fantasmas (que por cierto se repite mas que el ajo) “Tengo un don”, y es cierto, lo tenemos. Es una habilidad que nos permite disfrutar más de las cosas buenas por insignificantes que sean, pero (siempre hay un pero) también acentúa las cosas malas. Una chorrada para cualquier persona puede llegar a convertirse en un drama, quizás no llegar al punto de drama, pero desde luego nos afecta más de lo que debería.

También pensamos u observamos pequeñas cosas que el resto de la gente no perciben, o que si perciben no tienen ninguna trascendencia para ellos. Una vez vi una película de la que no recuerdo el nombre pero si que recuerdo que el protagonista era Simon Baker (de eso no me olvido -guiño guiño-), y en una escena estaba con una chica en un supermercado y la muchacha le decía que le daban lastima los últimos carritos de la compra por que nadie los cogía. No podéis imaginaros lo identificada que me sentí. ¡Pensaba que era la única persona en el mundo que había pensado eso alguna vez! Lo sé, suena patológico, quizás lo sea, pero así somos…

Con el tiempo nos vamos curtiendo, eso es cierto, pero sobretodo aprendemos a callar y a enmascarar un poco nuestros sentimientos con aquellos que no son REALMENTE cercanos a nosotros, para evitar precisamente que nos repitan las frasecitas típicas que mencionaba al principio. Aún así nuestro circulo más intimo, que se preocupan, nos quieren y nos aceptan tal como somos (o intentan) siguen pronunciando a menudo esas palabras “no puedes dejar que te afecte tanto… bla bla bla”. Tienen ese instinto protector sobre nosotros e intentan inculcarnos valor, como si fuésemos débiles. No es cierto, debilidad y sensibilidad no son sinónimos. Seriamos débiles si no lográramos superar el dolor, si nos estancáramos y no consiguiéramos salir adelante o si dejáramos que la pena se antepusiera a la alegría, y no lo hacemos.

En definitiva, las personas que tenemos este carácter podemos llegar a sufrir mucho, muchísimo, pero (ahí va ese “pero” de nuevo) también podemos disfrutar, gozar, aprender y ser felices de una manera increíble.  A menudo me miran de forma curiosa y en general afable porque alguna chorrada ha hecho que mi día se convierta en un GRAN día (como puede ser comer macarrones a la carbonara), y me da la sensación que de algún modo (siempre con cariño) me envidian.  Así que a pesar que este “don” a veces es una tortura, no lo cambio por nada, me quedo con las cosas buenas aunque eso implique lidiar con las malas.

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11 comentarios en “Jueves 16 de Julio de 2015

  1. Totalmente de acuerdo contigo¡¡¡¡ guauuu lo que más me jode es que se crean que tenemos sindrome de proteger a todo quisqui y es que no comprenden que no se trata de proteger, se trata de un mínimo de comprendiñon hacia los demás ya se lo merezcan o no. Débiles para nada, somos fuertes y no somos de ir ordenando la vida a los demás porque no nos gustan que nos ordenen la nuestra. Gracias por esas palabras tan bien escritas¡¡¡

  2. Vivo rodeada de personas que me dicen lo que tengo que hacer para ser mejor,pero a su vez veo que cuando ellos la pasan mal, no aplican lo que dicen… no es fácil,eh?
    A mi me ha costado muchísimo amanzarme y empezar a callar ciertas cosas…siempre fui muy sincera,y me ha costado caro.Pero es como decís,hay que curtirse con los años para poder aprender…no queda otra.
    Saludos!

  3. Me he sentido muy identificada. Bienvenida al club de los sensibles jajaja Es verdad todo lo que dicen y tienes razón, es irritante que nos digan que “no nos tomemos las cosas tan a pecho” Como si no lo supieramos ya, o como si adrede decidieramos tomarlo a pecho. Pero bueno, son los pros y contras de tener este tipo de caracter, no queda más que aprender a dominarlo. Un saludo muy sensible.

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