Las redes asociales

Hola, soy X y soy adict@. Así es como mucha gente debería describirse cuando hablan de un de las aficiones mas extendidas en nuestro tiempo, las redes sociales. Muchos de nosotros estamos acostumbrados a usar páginas como Facebook, Twitter, Instagram entre otras, las llaman “sociales” pero me pregunto hasta qué punto el nombre corresponde con la realidad.

Empecé abriéndome un Facebook sencillamente por no perder el contacto (o recuperarlo) con ciertas personas con las que había compartido algún momento de mi vida.  La idea es estar conectado y “sociabilizarse”, estar al día y saber de forma rápida qué es de esas personas. Reconozco que a pesar de ser una persona introvertida me cuesta mucho desprenderme de las cosas y eso incluye recuerdos. Pero no nos engañemos, los recuerdos no son más que eso, algo que pasó. Sea bueno o malo se fue. Nos dejó una huella en nuestra memoria, eso es cierto, pero si ya no está en nuestra vida es por algo.

Así que mucha gente (como yo) se ha abierto un Facebook con esa idea, querer recuperar tiempos pasados. Empieza con un escueto mensaje de “¡Hey! ¿Que tal va todo? cuanto tiempo…” a lo que siguen los “tenemos que quedar y ponernos al día” o “Qué ilusión encontrarte por aquí. Ya vamos hablando”, y tras ese primer contacto el resto de la relación se basará en darle un like de vez en cuando a algún comentario o foto que haya colgado en su perfil. ¡Venga ya! eso no es una relación ni es nada. Queremos estar ahí y que nos tengan en cuenta, eso sí, sin mojarse. Pues lo siento, pero no podemos construir una amistad solo con darle al botón de me gusta.

Si bien es cierto que en algunas ocasiones la comunicación se retoma (a mi me ha pasado con un par de amigas, una gran parte de los “amigos” que tenemos en Facebook no lo son. Solo se han convertido en una fuente de cotilleo sin ninguna otra finalidad. Hoy en día, tenemos móviles (y con whatsapp), Skype y/o mails, así que si solo nos dignamos a saber de alguien a través   nos guste o no reconocerlo, esa persona probablemente es que  no nos interesa mucho.

Vivimos en una sociedad hiperactiva y estresante, tenemos poco tiempo (real) libre y al final del día nuestro cuerpo y mente están para llevarlos al container de reciclaje. Quizás  sea eso es lo que hace que en nuestros momentos sueltos en los que no tenemos suficiente energía como para hacer algo (o simplemente estamos aburridos), aprovechamos para echarle un vistazo al ordenador,  pero sinceramente,  una persona que lo primero que hace al levantarse es encender el ordenador, yo personalmente no la describiría como sociable.

Pero no todo es malo. Gracias a este tipo de páginas, recibimos muchísima más información de la que teníamos antes. A través de los post que compartimos podemos ayudar a encontrar a alguien que ha desaparecido, compartir ofertas o demandas de empleo o aunque sea reírnos un rato con videos de gatitos o de genta rara haciendo el freaky delante de la webcam. No hay que olvidar tampoco lo mucho que estas redes ayudan a los artistas, ya que sea lo que sea a lo que se dedican es  una forma maravillosa de darse a conocer. Así que como veis, todo tiene su parte buena.

Como siempre, esto es solo mi opinión.

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2 comentarios en “Las redes asociales

  1. En mi opinión y como con tantas otras ‘formas’ habrá que ver y analizar el uso que de ellas hacemos. Si nosotros manejamos (realmente manejamos) las herramientas podremos hacer uso de ellas. Si, por el contrario, nos dominan, iremos en el camino del desánimo y la frustración.

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