Dos frases, un antes y un después.

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Cuando era pequeña mi padre solía escuchar Héroes del Silencio, lo recuerdo como si de ayer se tratara. En medio de las caravanas que se liaban en la N-340 la voz de Bunbury nos acompañaba camino a casa. He de decir que yo en esa época apenas comprendía el sentido de la mayoría de las letras, pero aún así escuchar esas canciones me hacía sentir bien. A pesar de no acabar de entender el significado, me atrapaban.

Había una canción que me gustaba especialmente, se llamaba (se llama de hecho) “La espuma de Venus”  y es más, recuerdo que era la última canción del cassette. No sé cuantos años tendría, pero un día intentando descifrar esas canciones, todo cambió. La última estrofa de esa canción se quedó tatuada en mi mente. Esas frases marcaron un antes y un después en mi infancia. Me cuesta bastante expresarlo bien pero algo hizo “click” en mí, no sabría decir con exactitud si en mi cabeza o en mi corazón, pero en el momento que la oí el resto de esas extrañas y rocambolescas canciones cobraron sentido.

Fue como si esas palabras abrieran una puerta hacia algo que yo sabía que existía pero que todavía no había logrado ver. Destaparon en mí un sentido poético, algo retorcido y complejo para una niña (todo hay que decirlo), pero definitivamente sentí una especie de libertad en mi interior que aún a día de hoy me cuesta expresar. Sentí como si me hubiera desprendido de un peso que arrastraba de forma inconsciente.  Lo más extraño fue ese sentimiento de liberación venía acompañado de un profundo sentimiento de tristeza.

Creo que quizás era demasiado pequeña para entender el significado de ciertas cosas. Pero en algunas ocasiones estas cosas no se pueden evitar, vienen, entran y acaban formando parte de ti. Da igual si tienes diez, treinta o sesenta años. Ciertas cosas vienen para quedarse y marcarán nuestra persona, nuestro ser. Marcarán nuestra forma de ver la vida, de expresarnos, de sentir el dolor o la ausencia de él. Marcarán la forma en que entendemos el amor, la pasión, la tristeza o el olvido. A veces se abren puertas que no se vuelven a cerrar, nos guste o no. Pero gracias a ellas somos quien somos.

Fueros unos veros que en parte ayudaron a  ser quien soy, a descubrir una parte de tristeza que no estaba preparada todavía para asumir, para ver el mundo en su estado más real, más autentico. Estas son las palabras que significaron tanto para mí:

“Con el disfraz sin estrenar di el salto a lo fugaz. La ficción es y será la única realidad”. Cada uno que lo entienda a su manera.

 

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8 comentarios en “Dos frases, un antes y un después.

  1. Siempre que escuchamos una melodía nos traen recuerdos que a veces solo permanecen dormidos en nuestro interior…pienso que todos tenemos una canción de cada etapa que vamos pasando, nos dejan nostalgia, alegrías y enseñanzas…

    Bella entrada, un gusto leerte, gracias por tu visita, feliz fin de semana

  2. Quizá llegaste muy pronto a juntar esas dos palabras -ficción y realidad- pero, por la claridad de tus ideas, se puede decir que te ha sentado muy bien. Así lo creo yo.
    Un fuerte abrazo

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