¿Educamos o imponemos?

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Cada día me pregunto si estoy haciendo bien mi trabajo como madre. Como mamá primeriza, creo que es completamente normal que me lo pregunte, por eso muchas veces me fijo en como lo hacen otros padres y escucho sus consejos (que mayoritariamente no he pedido). Educar a un niño es MUY difícil, nadie nace siendo padre y todos los niños son distintos. No olvidemos que ser hijo tampoco es fácil, es un aprendizaje constante por parte de ambos lados. Por ese motivo creo que la forma en la que educarías a un niño quizás no te sirva con otro.

No obstante me he fijado en que muchos padres pasan de la educación a la imposición sin siquiera darse cuenta (o sí). Lo que está claro es que no es fácil llevar una familia, una casa y trabajar, y muchas veces estas directrices las imponemos porque no tenemos otra forma de poder coordinarlo todo a la vez. Se necesita un trabajo en equipo por parte de los padres y del niñ@. Sin embargo hay que tener en cuenta que los niños son niños, somos los adultos quienes debemos ponernos a su altura e intentar entenderlos.

Creo que a los niños debemos darles la oportunidad de conocer, para que ellos más adelante puedan escoger, ya que si no sabes no decides, solo apechugas con lo que hay. Por ejemplo la alimentación, pongamos que yo fuera vegana o vegetariana, esta es mi decisión. Conocí a una madre que como es vegetariana, su hijo también lo era. En mi opinión esto es un error. Un niño tiene el derecho de probar todo cuanto este a su alcance (entendámonos, obviamente no estoy hablando de darle ron a un niño) y que luego con el tiempo pueda decidir si sigue los pasos de su madre o no.

Luego tenemos el tema de los estudios. Intentamos crearles una rutina, “primero merienda, luego los deberes y luego ya jugaras”. Suena algo normal puesto que los niños por su bien y sobre todo a ciertas edades necesitan una pequeña pauta rutinaria. Pero cuando crecen un poco y empiezan a razonar deberíamos darles la oportunidad de hacerlo a su manera.  ¿Si el niño quiere jugar primero qué hay de malo en ello? Creo que hay que dejarle claro cual es su obligación, que es hacer los deberes. A partir de aquí podemos dejar que decida el niño, si cumple estupendo, tu contenta y él también, si no cumple pues entonces lo haremos a mi manera. Como ya he dicho todos los niños son distintos, algunos más fáciles que otros, pero eso nos exime de dejarles probar.

Los deportes o la religión es otra. Vayamos con los deportes primero. Si le ofreces al niño la oportunidad de practicar un deporte o de aprender a tocar un instrumento, deberían decidir que es lo que realmente les gusta. Si un niño quiere hacer ballet y es su decisión (y tu te lo puedes permitir) pues que lo haga. Lo que pasará probable y lamentablemente es que recibirá un montón de collejas en el cole por parte de sus compañeros. Algunos probablemente no puedan con esta presión, pero para otros, si esa es su ilusión y realmente le gusta, esas collejas le servirán para hacerse más fuerte y defender aquello que quieren. Sean de un tipo o de otro, nuestra obligación es apoyarles. Luego tenemos la otra parte, aquellos padres que quieren vivir a través de la vida de sus hijos, soy una patinadora/bailarina/cantante frustrada así que tu triunfaras! Por favor!

Hablaba antes de la religión. Este tema es mas complicado, porque por desgracia en la mayoría de colegios solo se enseña el catolicismo. Pero nos guste o no, la religión forma parte de nuestra historia. Aunque yo personalmente no soy creyente, si encontrara un colegio donde se ensañara religión de verdad (es decir todo tipo de religiones) por supuesto me gustaría que mi hijo la estudiara. No hay nada de malo en que aprenda, con esos conocimientos adquiridos cuando crezca podrá elegir si es creyente o no, y si es creyente cual es la religión con la que se siente identificado.

Recuerdo el día que llegué a casa con un piercing y mi madre puso el grito en el cielo. “Te has agujereado y esto es solo una moda… etc.” Sí, tenía razón, en ese momento no era consciente que quizás me estaba dejando influenciar por una moda, pero mi respuesta fue “bueno, por lo menos lo he decidido yo, a mí nadie me preguntó cuando nací si quería que me agujerearan las orejas” (cara de palo por parte de mi madre). Es algo muy habitual ponerles pendientes a las niñas, es más, les ahorras que cuando sean mas mayores pasen el mal trago de agujerearse y además la mayoría de veces se les infectan… Pero si lo pensamos fríamente, es cierto, estás decidiendo por ella algo trivial que te beneficia mas a ti que a ella porque  están la mar de guapas con sus pendientes. pero es solo algo estético, no va a hacerlas crecer más sanas y fuertes o les va a ayudar en cualquier aspecto fundamental en su desarrollo. Son solo pendientes.

Me encantaría subir fotos de mi hijo a Facebook, pero de entrada que hay mucho pirado, y luego pienso en que esas fotos que yo estoy subiendo ahora quedarán pululando por la red “forever and ever”. Cuando sea mayor, si quiere subir fotos que las suba él, por lo menos respetaré su intimidad hasta que el decida si quiere estar ahí o no. Quizás mi punto de vista es un poco exagerado, y puede que a medida que pase el tiempo tenga que comerme ciertas palabras. Hoy por hoy esta es mi posición.

Subestimamos a los niños y en muchas ocasiones no les enseñamos a razonar el porqué de las cosas, sencillamente es así “porque yo lo digo y punto pelota”. Dicen que cuando son pequeños son como esponjas ¡pues aprovechemos ese momento!

Anécdota: Hace unos meses vi a una madre en el autobús que le decía a su hija “Pues como te has portado muy mal, cuando venga Papá Noël y te traiga la muñeca -seguramente una Bratz o algo así, no recuerdo el nombre que dijo-  te la quitaré y la tiraré. Serás la única niña de tu clase que no la tendrás y todas se reirán de ti y pasarás mucha vergüenza”. Por mal que se haya portado la niña tu no eres una madre, eres una pécora.

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9 comentarios en “¿Educamos o imponemos?

  1. En esencia estoy de acuerdo con tu reflexión. La imposición normalmente no es educativa. Pero los niños son niños y, por tanto, son muy influenciables. Por los padres, por supuesto, pero sobre todo por todo lo que les rodea, y como pasan más tiempo en el cole que en casa, son muy influenciables por lo que ven en sus compañeros. Creo que los padres debemos marcar unas pautas y, en mi opinión, no siempre lo mejor es que ellos elijan. Eso sí, cuando les decimos que no o que tienen que hacer tal cosa hay que explicarles por qué. Yo reconozco que no siempre lo consigo. Quizás es que no tengo suficiente paciencia y si no atiende a razones (normal cuando se tienen 5 años) acabo por imponer mi criterio. En cualquier caso, de momento creo que no nos va mal.
    Lo de las madres/padres pécoras lamentablemente no es infrecuente. Doy clases de refuerzo escolar en una academia y me hago cruces de la forma tan despectiva como algunas madres (sobre todo madres) se refieren a sus hijos, con ellos presentes y delante de desconocidos. “Lo raro es que no te haya salido delincuente todavía” acabo pensando.
    Buena reflexión. Saludos.

  2. Para empezar, quiero decirte que me parece que lo estás haciendo muy bien, porque te pones en el lugar de tu hijo y esa posición, que no todo el mundo es capaz de adoptar, es la que va a favorecer el diálogo que hará educativo hasta los intentos de imposición, de las dos partes, porque no es uno el que educa al cien por cien y el otro el que recibe la educación; esos que la entienden así son los que no tienen más remedio que recurrir a la imposición para justificarse.
    ¡Qué suerte tener una madre así!
    Un abrazo

  3. Creo que todas las madres lo hacemos lo mejor que podemos, pero como has dicho, no es fácil, sobre todo cuando los hijos son pequeños. Creo que lo más difícil hoy en día es poder compaginar cuidar de un hijo, trabajar fuera de casa, cuidar a tu relación de pareja, y tener algo de tiempo para ti misma. Es todo un reto de alcanzar el equilibrio. Por suerte, algunas de nosotros tenemos gente a nuestro alrededor dispuesta a echarnos una mano cuando lo necesitemos 🙂

  4. Es difícil como dices, a veces dibujar una línea clara en aspectos tan diversos es de lo más complicado. Aunque también pudiera ser simplificado al máxime. No soy madre, pero soy tita y “docente”, digamos, por lo que siempre preferiré la educación a la imposición. La guía y la elección libre, a la predisposición obligada ante una u otra idea o postura.
    Es complicado, pero el hecho de que se hagan preguntas, de que se planteen dudas ya indica que se va por buen camino. Creo. 😀
    Un beso,
    Gema.

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